lunes, 2 de marzo de 2026

Hamnet, la película

            La película ambientada en la Inglaterra del siglo XVI da comienzo en un bosque donde una chica llamada Agnes yace dormida hasta que se encuentra con el amanecer de un nuevo día. Es entonces cuando a través de un profundo silbido su halcón va volando hasta posarse en su guante. Agnes le da comida al ave que se le ve hambriento. 

            Will mientras tanto imparte clases de literatura a sus alumnos y éstos insisten en repetir un párrafo que les ha ordenado su maestro. Durante las clases, Will observa a través de la ventana a una joven muchacha y decide entablar conversación con ella dejando a sus alumnos aprendiendo la lección. 

            Poco a poco él se va enamorando de la joven. Sus respectivas familias no ven con buenos ojos la relación, pero al final ceden. 

            Agnes y Will tienen tres hijos; uno de ellos se llama Hamnet. Cuando el pequeño se hace mayor, su aita le pregunta por su valentía para cuidar a sus otros hermanos y a su ama, pues él tiene que estar yendo y viniendo de Londres ya que se encuentra ensayando la obra de Hamlet, creación de una de las obras más icónicas del teatro universal. 

            Hamnet permanece en peligro a raíz de un virus que le ocasiona alta fiebre. Su hermana se encuentra preocupada por su delicado estado de salud y le susurra al oído que no se preocupe porque se pondrá bien. Finalmente y tras no poseer suficientes medios para paliarla fallece Hamnet a los once años dejando un profundo dolor en Agnes. Will se entera de lo ocurrido y corre rápido y veloz a casa donde Agnes se encuentra sola cargando con todo el peso del duelo y de la desolación. Ella le comenta que él no ha estado a su lado en el momento del fallecimiento. 

            Will se vuelve a ausentar de la vida familiar para representar la obra teatral que se desarrolla en Londres. Agnes y su hermano acuden al teatro para ver a Will. Su obra representa la pérdida de un hijo y como la escena la convierte en un momento memorable y llena de tristeza y emoción.

            Un saludo.

viernes, 13 de febrero de 2026

Mi experiencia en Incluye

            Hace seis años comencé mi etapa en Incluye. Con ellos inicié en el año 2017-2018 el curso académico de extensión Universitaria LaborAble: desarrollo de competencias para el empleo. Dicha etapa fue muy enriquecedora.

            Más tarde se anunció que iban a salir las oposiciones en el ámbito de la discapacidad en las cuales yo participé sin dudarlo. Con los profesionales de Incluye las preparé a conciencia estudiando por las mañanas en casa y por la tardes en la academia. Hubo mucho esfuerzo y finalmente pude optar a trabajar como vigilante de sala en el Museo de Navarra.

            Además de trabajar en el museo, por las tardes acudo a diversos cursos dentro de Incluye, formaciones que por otra parte son muy interesantes y divertidas. Uno de ellos es el taller emocional que me parece muy interesante, ya que me permite gestionar mis emociones y saber controlarlas aunque a veces sean complicadas de llevarlas a cabo.

            También asisto todos los jueves a una actividad deportiva en el club de Larraina. Allí realizamos distintos juegos, circuitos de fuerza, ejercicios de coordinación, etc.

            Todos los talleres que imparten me estimulan mucho y trato de sacar provecho de cada unos de ellos. 

            Un saludo. 

miércoles, 28 de enero de 2026

Segundo encuentro Incluye

            El pasado viernes 12 de septiembre del 2025 nos reunimos en el Civican alrededor de 150 personas para dar comienzo al segundo encuentro Incluye. 

            Lo presentaron Sara, profesional de la entidad y nuestra compañera Andrea. Acto seguido comenzaron con el área de formación que cuenta con diversos talleres, entre los que destaca el taller emocional. Intervine explicando en qué consiste el botiquín emocional. Estas fueron mis palabras: 

            El botiquín emocional es una herramienta donde puedes acudir cuando en vez de tener una herida física estás atravesando una situación complicada emocionalmente y necesitas encontrar recursos positivos. 

            Mis compañeros y yo aportamos varios objetos o materiales que nos evocan buenos recuerdos y provocan emociones positivas. En mi caso incluí 5 imágenes que me recuerdan a mi amatxi Mikela, a un paisaje de Cuba, a un evento de lucha libre, actividad que me apasiona y a un monte que ascendí por mi afán de superación.

            Esta actividad me gustó mucho porque pude compartirla con mis compañeros y aprender de lo que a ellos les transmite bienestar. 

            Una vez concluida mi intervención fue el turno de mis compañeros que expusieron el resto de actividades que desempeñamos en Incluye, formaciones que por otra parte son muy interesantes y divertidas.

            Se abordó también la labor que realizan en la vivienda tutelada, así como las distintas actividades que se desempeñan allí. No solo se ejercitan físicamente, sino que además también trabajan cuestiones cognitivas. 

        Antes de dar paso al aperitivo hubo una sorpresa, y es que Jon, profesional de Incluye nos deleitó con un baile inclusivo en compañía de Jazel, compañera de Incluye.            Se trataba de una canción espiritual que invita al cuerpo humano, donde el arte no excluye, sino que abre espacio para la unión, el respeto y la expresión compartida. 

        La canción invita a un estado de calma y paz interior, que transmite armonía. No pertenece a un idioma específico, lo cual la hace universal y accesible a cualquier cultura, lengua y persona. Fue muy emotivo. ¡Vaya craks!.

         Para concluir el encuentro tomamos un aperitivo y realizamos unas cuantas fotos.

         Fin.