El pasado 5 de
enero, víspera de Reyes, se celebró la cabalgata en Eratsun. A lo largo del día
hubo numerosos actos. Comenzamos el recorrido acudiendo de casa en casa
cantando villancicos en euskera amenizados con la trikitixa y la pandereta.
La
trikitixa, acordeón pequeño, creada en el año 1889, es un acordeón diatónico de botones, de origen italiano. Es un
instrumento de viento que se usa desde el siglo XIX en el País
Vasco. También es conocido en Europa y América con bastantes cambios.
La
mayoría de las veces se toca junto con una pandereta, es
decir, junto con un panderetero. Por lo tanto, más que al instrumento es al
tipo de música que crea esta pareja a la que se le llama con el nombre
onomatopéyico “trikiti”. Es un instrumento musical que se toca en las romerías
del País Vasco. A la persona que toca la trikitixa se le denomina trikitilari
(Wikipedia)
Concluida la función de
la kalejira con la trikitixa y la pandereta, por la tarde se organizó unos
cuentacuentos para niños y después una merendola para todos. Alrededor de las
19 horas con los fuegos artificiales, llegó el momento de recibir a los Reyes Magos.
Con la ilusión y la
alegría en las caras de los niños acudimos todos como es habitual a la iglesia
del pueblo donde con la ayuda de los pajes, reciben los regalos por parte de los
reyes.
Entre medio se aprovechó
para realizar el sorteo de tres cestas con surtidos navideños. Una de ellas
contenía una cena para dos personas. A continuación seguimos con los
innumerables regalos, y para finalizar el día nos explicaron cómo lanzar al
cielo los farolillos voladores que inundaron el cielo dando lugar a una hermosa
estampa.
Por estas fechas, en
China también se celebra ésta tradición. Cada 354 días, la Luna completa sus
doce ciclos de fases lunares respecto a la Tierra, y es entonces cuando
millones de ciudadanos se trasladan a lo largo y ancho del país para reunirse
con sus seres queridos, en la que es considerada la mayor migración humana del
planeta. A ese ajetreo se le suman cantidad de fiestas y ritos, y uno de los
más espectaculares se encuentra en Pingxi, en las afueras de Taiwán.
Allí se concentran
personas venidas de todas las partes del mundo para lanzar al unísono miles de
farolillos de luz. El cielo, entonces, queda alumbrado por un mar de luces
cálidas, símbolo en la cultura china de paz y buen augurio. En un intento por
comunicarse con los dioses que viven en el cielo, cada persona escribe en el
farolillo sus propósitos de año nuevo. (Internet)
Fue una noche muy especial
para todos. Gracias a los organizadores resultó ser una noche mágica.
Saludos.