domingo, 8 de noviembre de 2015

Conversación entre Michael Nash y Anthony Hinkins

         Michael: Hola buenas tardes. Me llamo Michael Nash y le llamo de una compañía muy valiosa de Barcelona en el que tratamos con jóvenes promesas del mundo de las artes marciales mixtas, tales como el king boxing, karate, judo etc. He pensado en usted como competidor experimentado, ya que he observado el gran potencial que tiene y creo que podría encajar en nuestro perfil a la hora de escoger nuestros candidatos. Le interesaría entrar en ese mundo?


         Anthony Hinkins: la idea es muy tentadora y me hubiese gustado practicar dichos movimientos, pero la dificultad que yo tengo reside en el equilibrio. 

       Mire usted. En mi nacimiento no hubo ninguna complicación, pero a los pocos meses de llegar a casa, mis padres me detectaron que no dirigía bien la mirada.                    Entonces fuimos al pediatra para que me hiciera una exploración. El doctor dijo que era un proceso evolutivo y que la cosa mejoraría con el paso del tiempo. Al ver que no iba mejorando, mis aitas se informaron de una clínica en Barcelona; Barraquer.        Los médicos me hicieron varias exploraciones y llegaron a la conclusión de que podía tener un ojo vago. Unos meses más tarde fuimos de nuevo a la clínica Barraquer, y como mi visión no mejoraba me propusieron utilizar gafas. 

      Al llegar a Pamplona mis padres se dieron cuenta que no me podía sostener ni de pie ni sentado, que me caía fácilmente para los lados. Claro, al no tener estabilidad en la cintura ni en la cadera, me caía.

         Visitamos otra vez al pediatra. El doctor me hizo una serie de pruebas en el que finalmente dictaminó un retraso de psicomotricidad de etiología desconocida. Por lo que no puedo caminar correctamente, aunque con la estimable ayuda de mis aitas he hecho todo lo posible por intentar mejorar. Hemos realizado el método Doman de Philadelphia que consiste en hacer unas series de ejercicios, que en mi caso fue ponerme a gatear y hacer 500 kms. Claro está que lo hice en varios años. Y gracias a este método he podido lograr lo que nadie pensaba, es decir, caminar. Eso sí, a base de sufrir y seguir para adelante como me decían mis aitas. Gracias a ellos estoy en pie y puedo trasladarme con cierta dificultad de un lugar a otro. Eso sí, sin dejar de estar atento a mi equilibrio.  

         A lo largo de mi vida debido a mi atrofia cerebelosa que me hace caminar con cierta brusquedad, he tenido varias lesiones, tales como la del radio de mi brazo derecho, y algunas torceduras de tobillo las cuales se han curado con relativa facilidad.

Gracias a un coche que compramos en Tudela (Navarra) me ha permitido ejercitar algunas partes de mi cuerpo, como por ejemplo, usar las piernas. Mi tío Benja se informó en un almacén, y contactó enseguida con mis aitas para que me comprasen el fórmula 1. Lo probé y me gustó. Así que lo llevamos a Pamplona para que lo pudiera probar con más tranquilidad. Era un coche con pedales en el que tenías que hacer mucha fuerza con las piernas. El fin de semana lo llevamos a Eratsun. Nadie se atrevía a tocarlo, salvo yo, ya que tenías que tener mucha fuerza en las piernas. Era brutal y agotador. Con el fórmula 1 he recorrido muchísimos kilómetros hasta quedarme en ocasiones agotado.

Volvimos a Pamplona dejando el coche en el pueblo hasta otro fin de semana.               Durante la semana debuté en un gimnasio llamado Jolakide (Calle de Sangúesa 13, Pamplona). Los dueños del local eran mi padre, que también impartía clases de switching y otras clases, y mi tío Julián Retegi. Los primeros días eran tan duros que llegaba a casa súper cansado, por lo que mi madre me dijo que no hiciera más pesas, pero yo quería seguir haciéndolas, ya que me atraían.

Se iba acercando el fin de semana y decidimos descansar yéndonos a Eratsun. Allí me esperaba el bólido. Di unos cuantos paseos con él hasta que un día decidí dejar de utilizarlo. Tenía muchos kilómetros y lo retiré. Antes de hacerlo, les comuniqué la decisión a mis aitas. En adelante me desplazaría caminando.

Los días posteriores fui al gimnasio a realizar deporte físico y a mejorar mi estado del equilibrio. A parte del gimnasio, me apunté a hípica. Dicen que la terapia es buena para estimular el equilibrio que falta me hace.

Voy todos los martes al Club Hípico de Labiano, y la verdad es que me lo paso muy bien haciendo los ejercicios que me mandan encima del caballo. Dicen mis monitores que estoy mejorando, y que todavía tengo gran margen de mejora.

Cada día que pasa estoy más seguro de que puedo mejorar todavía más. Estoy en ello. 
Estoy seguro de que llegará un día en el que pueda decir: “Menudo peso me he quitado de encima” “camino sin ningún tipo de problema” “que bien me siento” Hasta entonces tendré que luchar y convivir con el maldito equilibrio.

Y a la pregunta que me ha formulado anteriormente Michael mi respuesta es que sintiéndolo mucho y con todo el dolor de mi corazón, no puedo hacerlo.

          Saludos cordiales.  

8 comentarios:

  1. ¡¡Buen post, Jon!!

    Me da la sensación de que eres tú en realidad pero que te haces llamar "Anthony Hinkins" ¿Es así?

    yo también tuve un formula 1 de pedales, si no me equivoco y si lo tuve, no sé qué pasó con él.

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    1. Ya sabes que yo tengo mucha imaginación Gonzalo. Es correcto lo que dices. En realidad soy yo, pero me hago llamar Anthony Hinkins. Muy buen observador amigo.

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  2. MUY BIEN JON .UN SALUDO

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  3. NO DEJES NUNCA ,NUNCA DE ESCRIBIR JON,QUE LO HACES MUY BIEN .UN SALUDO

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    1. Muchas gracias anónimo por tu consejo.

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